lunes, 1 de enero de 2018

Eloy y Carlos

          Eloy Tajada y Carlos "Naparrilla"          
Ahora, en Zierbena y en 2018, es relativamente sencillo jugar a pala, está al alcance de cualquiera, aunque no veo a la juventud del pueblo jugar a pala. Tienen otros entretenimientos.
Hace más de 40 años era distinto.
Ahora hay frontones y hay dinero para reservar hora para jugar; tienes coche y te puedes desplazar, muchos de los que juegan están en algún club federado, los conoces; todos disponemos de tiempo libre; se puede  encontrar material (palas, pelotas...) en las tiendas y superficies comerciales; y tenemos teléfono y WhatsApp para quedar...
Hace más de 40 años era distinto.

Hace más de 40 años había que ir a cuidar las vacas, a cazar unos pajarillos con la chimbera para poder cenar, a coger lapas y magurios en las rocas, a por caracoles cuando llovía para ir a venderlos a Portugalete, a buscar monedas perdidas en la arena de la playa que era arrastrada por el viento y las dejaba al descubierto, a coger angulas en la ría y algas en la mar, y hasta a buscar latas y chatarra en el basurero de Pobeña...

Hace más de 40 años no había tiempo para jugar a pala. Era un lujo que no nos podíamos permitir. Y era tan difícil juntarnos  cuatro para jugar. Nosotros  no solíamos tener tiempo para estar haciendo nada, que es la mayor ocupación de los chavalotes de ahora.
Sé de algunos que no teníamos ni pala, tan sólo un trozo de madera, y las mareas, en ocasiones, nos regalaba alguna pelota "descuajeringada", pero nos valía. Tampoco era imprescindible un bonito frontón, nos servía cualquier pared.
Y tampoco necesitábamos estar cuatro para jugar, simplemente nos faltaba uno más, porque Eloy, Carlos y yo disfrutábamos como nadie y como con nada jugando a pala.
Y tuvimos suerte, porque siendo jóvenes  construyeron  un frontón en nuestro barrio, Playa La Arena (Zierbena). Bueno, Eloy era de San Roque, pero le dejábamos ser de La Playa.

Fuimos felices jugando a pala. Siempre había otro más: Jacin (), Berto, Natxo () y Trota, Miguel, Ricar...
Siempre tuvimos instinto super competitivo dentro, nunca escatimamos el esfuerzo y siempre fuimos rivales en la kantxa y amigos fuera de ella. Y siempre orgullosos de ser de Zierbena

No tengo fotografías de cuando éramos jóvenes. La cámara de fotos también era un artículo de lujo entonces. Solamente tengo imágenes (y pocas) de cuando ya éramos mayores. Pero está todo en mi memoria.

No he vuelto a encontrar a nadie como Eloy y Carlos. En ningún frontón, en ningún lugar... por eso les quiero tanto. Cuando me muera seguiré recordándoles y seguiré queriéndoles.

Eloy y Carlos eran "espartanos", nunca preguntaban contra quién había que jugar, sólo preguntaban dónde estaban.

Toda nuestra vida jugamos con una pala de madera y una pelota de tenis, y la mayor parte de las veces en un frontón de una sola pared. Nos era suficiente. Jugábamos hasta 8 horas diarias cuando ya no necesitábamos ir a cuidar vacas, ni a cazas pajarillos para poder cenar, ni a coger lapas y magurios, o caracoles cuando llovía...

Las décadas de los años 70, 80 y 90 fueron muy diferentes de una a otra para nosotros.

Carlos no se cansaba en un frontón. Nunca. Era como la marea, sí, eso es, como la marea, nunca se detenía. Era bravo, con coraje...porque nada más nacer ya tuvo que  empezar a luchar contra la vida y la vida, a veces, es muy injusta. Carlos, para mí, es la dignidad hecha persona. Él solo  vale más que 100 zierbanatos de los de hoy en día juntos. 
Su hermano Berto y yo.

Carlos era, al igual que Eloy, cinco años más joven que yo. Pero eso cuando tienes una pala en la mano no se nota. Creo que tuvimos suerte de nacer muy cerca el uno de los otros.
De Eloy... hoy hace tres años que publiqué esto... https://haixeder.blogspot.com.es/2015/01/eloy-tajada-50-urte.html

Ahora tengo ídolos del frontón, sí, es cierto. He conocido a muchos pelotaris y a casi todos los mejores, pero en mi corazón siempre habrá un sitio reservado a Eloy y Carlos. No he encontrado a nadie como Carlos y Eloy. Ya no jugamos juntos. Hace años. Ya no jugamos ni separados. Lo sé. Pero yo los recuerdo cada día y doy gracias al dios que sea por haber jugado con ellos a pala.

Sin ellos yo nunca habría jugado a pala y me habría perdido incontables horas de felicidad.
Eskerrik asko por hacer feliz muchas horas de mi vida, amigos.
He tenido el honor de jugar con y contra vosotros. Honor y privilegio.
Vosotros habéis sido los mejores; gladiadores del frontón.
Hace 40 años todo era distinto.
Cuando éramos jóvenes no me daba cuenta de lo que os quería, sólo de que os necesitaba para jugar a pala. Ahora, que ya no jugamos a pala, sí que me doy cuenta de cuanto os quería, porque os sigo queriendo, amigos.

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